viernes, 1 de abril de 2011

MARFIL

Esto significa que hay que dejar los como y los pensamientos dubitativos, porque cuando pasan los días se van desvaneciendo y haciendo cada vez menos reales.
Se empieza a hacer adictivo el pensar que cualquier día me desmayo entre tus piernas como lo he hecho tres mil veces elevadas al cubo. Es que eres tridimensional en mi cuerpo sin minutos. Sin minutos en mi tranquilidad invasiva, porque siempre se tiñe de rojo o de colores fuertes tirados para oscuro, con matices llenos de fuego. Con sensaciones extremadamente poco terrestres y con ganas de ser más descriptivas. Y me pierdo, me pierdo entre calle serrano, en el paseo bulnes, en la dé cero tres, en las canciones y mirando jugueterías. Y no quiero perderme, pero asumo que a veces quiero abrazarte. Y no puedo no puedo no puedo sacarnos de acá. Digo eso porque no sé si aún estás acá, escondido y manchado.

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