martes, 26 de abril de 2011

Desorden de acá

Me siento pegado con neoprén, con mucha fuerza a las tardes de bicicleta, a las canciones veraniegas que solo duraron enero y que nunca van a volver porque te encuentras feliz en tu realidad abtraída y sin razón pero con algo de amor que nunca pude darte, porque mis no sé lo destruyeron todo.
No entiendo para que sirve perderlo todo, lo aposté y lo perdí...
y podría seguir escribiendo pero ya te escriben bastante y no quiero un gracias de vuelta, en realidad las cosas que a mi me hacen llorar para ti son solo recuerdo.

domingo, 3 de abril de 2011

con qué y cuál cara?

Mírame, porque puede ser que en un par de meses cambie de idea y me transforme en otro.
Y estoy adoleciendo cada día que pasa y cada día menos también.
No tengo por qué pedir perdón ni dar explicaciones, aunque la pena, el nervio y la rabia me hagan joder la boca del estómago cuando te escucho hablar sobre aquello.
Odias la adolescencia y vives en un mundo que te incita a seguir embarrado de aquello.
Despierta y mira a tu alrededor, porque no has abierto los ojos de manera parcial.
Te están absorbiendo por un hombro y te estás maquillando los ojos de ilusiones laborales que no te van a llevar ni al wall street.
Eres tan mortal y si me rompiste el corazón tres mil veces sigo levantándome todos los días y puedo respirar tranquilo el mismo aire que tú.
Asqueas mi camino, así que empieza por florecer y dejar de adolecer.

sábado, 2 de abril de 2011

No me preguntes qué me pasa, ni por qué

Hoy intenté otra de mis fantasías cinematográficas fallidas.
Me levante medio ebrio aún, con ganas de reír y con más de llorar.
Agarré mis cosas y fui en busca de mi bicicleta.
Mi amigo me abrazó con poco amor y pensé que Alexis Moreno dormía en su living.
Me costó subirme a la bicicleta, asi que caminé con ella y con cocorosie cantamos e hicimos variados videoclips.
Y llegué al lugar más bonito para pensar que tú y mi papá me han mostrado.
Y le pedí fuego a una cuarentona desconocida que me miró extrañada.
Y me costó subirme por mis jeans ajustados y duros.
Y empecé a avanzar por el paseo mientras el viento y la nostalgia inundaban mis ojos.
Y llegué a la gran avenida y quise encontrarme contigo y perdonarnos, pero cada cinco minutos me mordía los pensamientos.
Y no me encontré contigo ni con nada de tu sola y triste vida.
Sólo me dediqué a extrañarte cada cinco minutos de manera aleatoria.
Ahora no sé si eres amor, no sé si eres odio, pero eres mucha nostalgia.
Y llegué a mi casa a escuchar la canción que sonaba en tu teléfono cuando te llamaba y veíamos a la Tonka en la tevé. Y tomé fanta y sopa y ya no estaba tan borracho.

viernes, 1 de abril de 2011

a mí?

Entregaste tus prioridades a cosas que son de tu talla, tu puedes más porque podrías dejar de fingir y creerse algo, porque estamos todos actuando y deberías detenerte, vas a enloquecer...como yo.

MARFIL

Esto significa que hay que dejar los como y los pensamientos dubitativos, porque cuando pasan los días se van desvaneciendo y haciendo cada vez menos reales.
Se empieza a hacer adictivo el pensar que cualquier día me desmayo entre tus piernas como lo he hecho tres mil veces elevadas al cubo. Es que eres tridimensional en mi cuerpo sin minutos. Sin minutos en mi tranquilidad invasiva, porque siempre se tiñe de rojo o de colores fuertes tirados para oscuro, con matices llenos de fuego. Con sensaciones extremadamente poco terrestres y con ganas de ser más descriptivas. Y me pierdo, me pierdo entre calle serrano, en el paseo bulnes, en la dé cero tres, en las canciones y mirando jugueterías. Y no quiero perderme, pero asumo que a veces quiero abrazarte. Y no puedo no puedo no puedo sacarnos de acá. Digo eso porque no sé si aún estás acá, escondido y manchado.