la última entrada fue el día 5 de julio del 2011. ha pasado más de un año. creo que estoy más viejo, más cansado y tullido de los días santiaguinos extra rápidos.
sumido en una norma que no sé si me gusta o me hace feliz, pero me deja más tranquilo.
tranquilo.
será eso?
seguro. seguro. seguro. seguro.
recogiendo residuos de 4 años salvajes y calientes que sin duda me han hecho un tipo con la cabeza que no para y los pies sin zapatos, pues ahora DEBERIA comprarlos yo.
me da miedo usted.
y usted.
y ustedes.
y yo.
y él.
y ella.
y ellos.
y nosotros.
y yo.
y vosotros quizáis.
he olvidado un poco los libros.
me he hecho adicto al ahora.
me he hecho adicto al extravío, que ya no es tan bacán.
me he hecho adicto a pensar.
me he hecho adicto a esconder-me.
pero estás tú
y ella.
y me da terror y miseria confiar.
y no sé si creerle
a bresh
a artó
a ranciers
a la profe
al profe
al master
a la master
a los números
a mí.
y el fatídico
y el seductor
y el complaciente
y el enfermo
y el anhelado
y el intentado
y el manoseado
amor.
está ahí
entre resuelto e inconcluso
está ahí
mirando con cara de extraño.
preguntando que onda cada vez que abro el hocico.
llorando cuando me quedo callado.
riendo cuando lo niego.
y es que me importa realmente, pero prefiero obviarlo.
y las canciones
y las pausas
y los tiempos
y los desplazamientos
y los cariños
y los besos
y los cuerpos
van desapareciendo...
para volver.
por favor.
ya no aguanto.
no.
Cuico Poblacional
domingo, 25 de noviembre de 2012
lunes, 4 de julio de 2011
El Rey
Siempre nos juntamos a ver videos de teleseries o películas para terminar en depresión.
Me quedó dando vuelta los sesos mientras el frío santiaguino se paseaba por mis conclusiones apresuradas.
Por dentro iba apresurado y por fuera era casi un caracol. Entre que algunos saltaban y corrían de a dos y la basura consumía el fin del día a día empecé por hacer mi currículum de encuentros poco efusivos. Y te vi más veces que de costumbre y quise decirte mi término favorito: NO SÉ.
Y cuando entré al temperado submundo me pausé mucho rato mientras arreglaba más de dos veces mi gorro, o sea tu gorro. Y pensé por dos segundos que a lo mejor iba a encontrarte en alguna parte y la sicosis me invadió y creí perder esa oprtunidad al tomar el metro y que en una de esas iba a mirarte por la ventana de la micro que no tomé.
Cuando me reí por mi histeria individual, ya estaba en la estación donde debía bajarme.
Y me di cuenta, mientras un perro se trató de alimentar de algo que no tenía, que fui culpable y que fui el mártir de una guerra donde fui director, guionista y actor; que esa anhelada justicia debía enfrentarla con honestidad, porque la sensación de pena constante eran puras neuronas que sumaban estrés y restaban seguridad.
Y me reí más, porque no necesité respuestas.
Me costó mucho sacar mi tarjeta para pagar la micro. Y dudé que asiento tomar, que lápiz usar y que te quería decir.
Y me quedé en blanco, y el camino se me hizo más corto y me di cuenta derrepente que hice una extensa introducción.
Estoy tan feliz de la destrucción neuronal, porque lo único que provoca es neurosis.
Y me acabo de acordar que mañana se cumple un año desde que me llevaste para atrás de la escuela, me pediste que me calmara y pensé que era algo terrible iba a pasar, pero tu sonrisa escondía tantas cosas que íbamos a hacer juntos.
Voy llegando a mi casa y ya son algunos meses en que acostumbré a venirme solo.
P.D.
Mi termino favorito continúa siendo: NO SÉ.
Me quedó dando vuelta los sesos mientras el frío santiaguino se paseaba por mis conclusiones apresuradas.
Por dentro iba apresurado y por fuera era casi un caracol. Entre que algunos saltaban y corrían de a dos y la basura consumía el fin del día a día empecé por hacer mi currículum de encuentros poco efusivos. Y te vi más veces que de costumbre y quise decirte mi término favorito: NO SÉ.
Y cuando entré al temperado submundo me pausé mucho rato mientras arreglaba más de dos veces mi gorro, o sea tu gorro. Y pensé por dos segundos que a lo mejor iba a encontrarte en alguna parte y la sicosis me invadió y creí perder esa oprtunidad al tomar el metro y que en una de esas iba a mirarte por la ventana de la micro que no tomé.
Cuando me reí por mi histeria individual, ya estaba en la estación donde debía bajarme.
Y me di cuenta, mientras un perro se trató de alimentar de algo que no tenía, que fui culpable y que fui el mártir de una guerra donde fui director, guionista y actor; que esa anhelada justicia debía enfrentarla con honestidad, porque la sensación de pena constante eran puras neuronas que sumaban estrés y restaban seguridad.
Y me reí más, porque no necesité respuestas.
Me costó mucho sacar mi tarjeta para pagar la micro. Y dudé que asiento tomar, que lápiz usar y que te quería decir.
Y me quedé en blanco, y el camino se me hizo más corto y me di cuenta derrepente que hice una extensa introducción.
Estoy tan feliz de la destrucción neuronal, porque lo único que provoca es neurosis.
Y me acabo de acordar que mañana se cumple un año desde que me llevaste para atrás de la escuela, me pediste que me calmara y pensé que era algo terrible iba a pasar, pero tu sonrisa escondía tantas cosas que íbamos a hacer juntos.
Voy llegando a mi casa y ya son algunos meses en que acostumbré a venirme solo.
P.D.
Mi termino favorito continúa siendo: NO SÉ.
El Rey
Siempre nos juntamos a ver videos de teleseries o películas para terminar en depresión.
Me quedó dando vuelta los sesos mientras el frío santiaguino se paseaba por mis conclusiones apresuradas.
Por dentro iba apresurado y por fuera era casi un caracol. Entre que algunos saltaban y corrían de a dos y la basura consumía el fin del día a día empecé por hacer mi currículum de encuentros poco efusivos. Y te vi más veces que de costumbre y quise decirte mi término favorito: NO SÉ.
Y cuando entré al temperado submundo me pausé mucho rato mientras arreglaba más de dos veces mi gorro, o sea tu gorro. Y pensé por dos segundos que a lo mejor iba a encontrarte en alguna parte y la sicosis me invadió y creí perder esa oprtunidad al tomar el metro y que en una de esas iba a mirarte por la ventana de la micro que no tomé.
Cuando me reí por mi histeria individual, ya estaba en la estación donde debía bajarme.
Y me di cuenta, mientras un perro se trató de alimentar de algo que no tenía, que fui culpable y que fui el mártir de una guerra donde fui director, guionista y actor; que esa anhelada justicia debía enfrentarla con honestidad, porque la sensación de pena constante eran puras neuronas que sumaban estrés y restaban seguridad.
Y me reí más, porque no necesité respuestas.
Me costó mucho sacar mi tarjeta para pagar la micro. Y dudé que asiento tomar, que lápiz usar y que te quería decir.
Y me quedé en blanco, y el camino se me hizo más corto y me di cuenta derrepente que hice una extensa introducción.
Estoy tan feliz de la destrucción neuronal, porque lo único que provoca es neurosis.
Y me acabo de acordar que mañana se cumple un año desde que me llevaste para atrás de la escuela, me pediste que me calmara y pensé que era algo terrible iba a pasar, pero tu sonrisa escondía tantas cosas que íbamos a hacer juntos.
Voy llegando a mi casa y ya son algunos meses en que acostumbré a venirme solo.
P.D.
Mi termino favorito continúa siendo: NO SÉ.
Me quedó dando vuelta los sesos mientras el frío santiaguino se paseaba por mis conclusiones apresuradas.
Por dentro iba apresurado y por fuera era casi un caracol. Entre que algunos saltaban y corrían de a dos y la basura consumía el fin del día a día empecé por hacer mi currículum de encuentros poco efusivos. Y te vi más veces que de costumbre y quise decirte mi término favorito: NO SÉ.
Y cuando entré al temperado submundo me pausé mucho rato mientras arreglaba más de dos veces mi gorro, o sea tu gorro. Y pensé por dos segundos que a lo mejor iba a encontrarte en alguna parte y la sicosis me invadió y creí perder esa oprtunidad al tomar el metro y que en una de esas iba a mirarte por la ventana de la micro que no tomé.
Cuando me reí por mi histeria individual, ya estaba en la estación donde debía bajarme.
Y me di cuenta, mientras un perro se trató de alimentar de algo que no tenía, que fui culpable y que fui el mártir de una guerra donde fui director, guionista y actor; que esa anhelada justicia debía enfrentarla con honestidad, porque la sensación de pena constante eran puras neuronas que sumaban estrés y restaban seguridad.
Y me reí más, porque no necesité respuestas.
Me costó mucho sacar mi tarjeta para pagar la micro. Y dudé que asiento tomar, que lápiz usar y que te quería decir.
Y me quedé en blanco, y el camino se me hizo más corto y me di cuenta derrepente que hice una extensa introducción.
Estoy tan feliz de la destrucción neuronal, porque lo único que provoca es neurosis.
Y me acabo de acordar que mañana se cumple un año desde que me llevaste para atrás de la escuela, me pediste que me calmara y pensé que era algo terrible iba a pasar, pero tu sonrisa escondía tantas cosas que íbamos a hacer juntos.
Voy llegando a mi casa y ya son algunos meses en que acostumbré a venirme solo.
P.D.
Mi termino favorito continúa siendo: NO SÉ.
El Rey
Siempre nos juntamos a ver videos de teleseries o películas para terminar en depresión.
Me quedó dando vuelta los sesos mientras el frío santiaguino se paseaba por mis conclusiones apresuradas.
Por dentro iba apresurado y por fuera era casi un caracol. Entre que algunos saltaban y corrían de a dos y la basura consumía el fin del día a día empecé por hacer mi currículum de encuentros poco efusivos. Y te vi más veces que de costumbre y quise decirte mi término favorito: NO SÉ.
Y cuando entré al temperado submundo me pausé mucho rato mientras arreglaba más de dos veces mi gorro, o sea tu gorro. Y pensé por dos segundos que a lo mejor iba a encontrarte en alguna parte y la sicosis me invadió y creí perder esa oprtunidad al tomar el metro y que en una de esas iba a mirarte por la ventana de la micro que no tomé.
Cuando me reí por mi histeria individual, ya estaba en la estación donde debía bajarme.
Y me di cuenta, mientras un perro se trató de alimentar de algo que no tenía, que fui culpable y que fui el mártir de una guerra donde fui director, guionista y actor; que esa anhelada justicia debía enfrentarla con honestidad, porque la sensación de pena constante eran puras neuronas que sumaban estrés y restaban seguridad.
Y me reí más, porque no necesité respuestas.
Me costó mucho sacar mi tarjeta para pagar la micro. Y dudé que asiento tomar, que lápiz usar y que te quería decir.
Y me quedé en blanco, y el camino se me hizo más corto y me di cuenta derrepente que hice una extensa introducción.
Estoy tan feliz de la destrucción neuronal, porque lo único que provoca es neurosis.
Y me acabo de acordar que mañana se cumple un año desde que me llevaste para atrás de la escuela, me pediste que me calmara y pensé que era algo terrible iba a pasar, pero tu sonrisa escondía tantas cosas que íbamos a hacer juntos.
Voy llegando a mi casa y ya son algunos meses en que acostumbré a venirme solo.
P.D.
Mi termino favorito continúa siendo: NO SÉ.
Me quedó dando vuelta los sesos mientras el frío santiaguino se paseaba por mis conclusiones apresuradas.
Por dentro iba apresurado y por fuera era casi un caracol. Entre que algunos saltaban y corrían de a dos y la basura consumía el fin del día a día empecé por hacer mi currículum de encuentros poco efusivos. Y te vi más veces que de costumbre y quise decirte mi término favorito: NO SÉ.
Y cuando entré al temperado submundo me pausé mucho rato mientras arreglaba más de dos veces mi gorro, o sea tu gorro. Y pensé por dos segundos que a lo mejor iba a encontrarte en alguna parte y la sicosis me invadió y creí perder esa oprtunidad al tomar el metro y que en una de esas iba a mirarte por la ventana de la micro que no tomé.
Cuando me reí por mi histeria individual, ya estaba en la estación donde debía bajarme.
Y me di cuenta, mientras un perro se trató de alimentar de algo que no tenía, que fui culpable y que fui el mártir de una guerra donde fui director, guionista y actor; que esa anhelada justicia debía enfrentarla con honestidad, porque la sensación de pena constante eran puras neuronas que sumaban estrés y restaban seguridad.
Y me reí más, porque no necesité respuestas.
Me costó mucho sacar mi tarjeta para pagar la micro. Y dudé que asiento tomar, que lápiz usar y que te quería decir.
Y me quedé en blanco, y el camino se me hizo más corto y me di cuenta derrepente que hice una extensa introducción.
Estoy tan feliz de la destrucción neuronal, porque lo único que provoca es neurosis.
Y me acabo de acordar que mañana se cumple un año desde que me llevaste para atrás de la escuela, me pediste que me calmara y pensé que era algo terrible iba a pasar, pero tu sonrisa escondía tantas cosas que íbamos a hacer juntos.
Voy llegando a mi casa y ya son algunos meses en que acostumbré a venirme solo.
P.D.
Mi termino favorito continúa siendo: NO SÉ.
martes, 26 de abril de 2011
Desorden de acá
Me siento pegado con neoprén, con mucha fuerza a las tardes de bicicleta, a las canciones veraniegas que solo duraron enero y que nunca van a volver porque te encuentras feliz en tu realidad abtraída y sin razón pero con algo de amor que nunca pude darte, porque mis no sé lo destruyeron todo.
No entiendo para que sirve perderlo todo, lo aposté y lo perdí...
y podría seguir escribiendo pero ya te escriben bastante y no quiero un gracias de vuelta, en realidad las cosas que a mi me hacen llorar para ti son solo recuerdo.
domingo, 3 de abril de 2011
con qué y cuál cara?
Mírame, porque puede ser que en un par de meses cambie de idea y me transforme en otro.
Y estoy adoleciendo cada día que pasa y cada día menos también.
No tengo por qué pedir perdón ni dar explicaciones, aunque la pena, el nervio y la rabia me hagan joder la boca del estómago cuando te escucho hablar sobre aquello.
Odias la adolescencia y vives en un mundo que te incita a seguir embarrado de aquello.
Despierta y mira a tu alrededor, porque no has abierto los ojos de manera parcial.
Te están absorbiendo por un hombro y te estás maquillando los ojos de ilusiones laborales que no te van a llevar ni al wall street.
Eres tan mortal y si me rompiste el corazón tres mil veces sigo levantándome todos los días y puedo respirar tranquilo el mismo aire que tú.
Asqueas mi camino, así que empieza por florecer y dejar de adolecer.
sábado, 2 de abril de 2011
No me preguntes qué me pasa, ni por qué
Hoy intenté otra de mis fantasías cinematográficas fallidas.
Me levante medio ebrio aún, con ganas de reír y con más de llorar.
Agarré mis cosas y fui en busca de mi bicicleta.
Mi amigo me abrazó con poco amor y pensé que Alexis Moreno dormía en su living.
Me costó subirme a la bicicleta, asi que caminé con ella y con cocorosie cantamos e hicimos variados videoclips.
Y llegué al lugar más bonito para pensar que tú y mi papá me han mostrado.
Y le pedí fuego a una cuarentona desconocida que me miró extrañada.
Y me costó subirme por mis jeans ajustados y duros.
Y empecé a avanzar por el paseo mientras el viento y la nostalgia inundaban mis ojos.
Y llegué a la gran avenida y quise encontrarme contigo y perdonarnos, pero cada cinco minutos me mordía los pensamientos.
Y no me encontré contigo ni con nada de tu sola y triste vida.
Sólo me dediqué a extrañarte cada cinco minutos de manera aleatoria.
Ahora no sé si eres amor, no sé si eres odio, pero eres mucha nostalgia.
Y llegué a mi casa a escuchar la canción que sonaba en tu teléfono cuando te llamaba y veíamos a la Tonka en la tevé. Y tomé fanta y sopa y ya no estaba tan borracho.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)