Empezar terminando un ciclo que empezó bello y acaba con una cantidad abismante de signos para abrir y cerrar preguntas.
No entiendo, no me entiendo, no te entiendo, no nos entendemos. Es parte de este coloquio constante que juego conmigo mismo todo el tiempo. Y sigue jugando solo.
A veces me pregunto si este exceso de preguntas con respecto a mí y lo que me rodea, es exceso de yo yos rondando en mi cabeza.
Debe ser esa fecha en la que me encargo sólo de preguntar y a tener ganas de nada.
Quizás es tiempo de contestar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario