lunes, 4 de julio de 2011

El Rey

Siempre nos juntamos a ver videos de teleseries o películas para terminar en depresión.



Me quedó dando vuelta los sesos mientras el frío santiaguino se paseaba por mis conclusiones apresuradas.
Por dentro iba apresurado y por fuera era casi un caracol. Entre que algunos saltaban y corrían de a dos y la basura consumía el fin del día a día empecé por hacer mi currículum de encuentros poco efusivos. Y te vi más veces que de costumbre y quise decirte mi término favorito: NO SÉ.
Y cuando entré al temperado submundo me pausé mucho rato mientras arreglaba más de dos veces mi gorro, o sea tu gorro. Y pensé por dos segundos que a lo mejor iba a encontrarte en alguna parte y la sicosis me invadió y creí perder esa oprtunidad al tomar el metro y que en una de esas iba a mirarte por la ventana de la micro que no tomé.
Cuando me reí por mi histeria individual, ya estaba en la estación donde debía bajarme.
Y me di cuenta, mientras un perro se trató de alimentar de algo que no tenía, que fui culpable y que fui el mártir de una guerra donde fui director, guionista y actor; que esa anhelada justicia debía enfrentarla con honestidad, porque la sensación de pena constante eran puras neuronas que sumaban estrés y restaban seguridad.
Y me reí más, porque no necesité respuestas.
Me costó mucho sacar mi tarjeta para pagar la micro. Y dudé que asiento tomar, que lápiz usar y que te quería decir.
Y me quedé en blanco, y el camino se me hizo más corto y me di cuenta derrepente que hice una extensa introducción.
Estoy tan feliz de la destrucción neuronal, porque lo único que provoca es neurosis.

Y me acabo de acordar que mañana se cumple un año desde que me llevaste para atrás de la escuela, me pediste que me calmara y pensé que era algo terrible iba a pasar, pero tu sonrisa escondía tantas cosas que íbamos a hacer juntos.
Voy llegando a mi casa y ya son algunos meses en que acostumbré a venirme solo.

P.D.
Mi termino favorito continúa siendo: NO SÉ.

No hay comentarios:

Publicar un comentario